Aristocrata

-Yo vivia en el periodo literario del romanticismo, allá en Inglaterra, era una epoca hermosa para vivir. El siglo XIX, era una época hermosa y triste al mismo tiempo. La gente sufría por su arte, el arte era belleza, algo por lo que valía la pena morir. Es por eso que muchos artistas dedicaban su vida entera a ese arte, aun sabiendo las consecuencias que eso traería. Mi familia, era una familia acaudalada, nos juntábamos con otras personas que compartían el mismo estatus social que nosotros. Ibamos a reuniones y fiestas de la alta sociedad, ibamos al teatro, al ballet, al museo, lugares que la gente culta y de nuestro estatus frecuentaba. Recuerdo bien lo ocurrido dias antes de mi conversion. Eran inicios del siglo XIX, en Londres. Una nueva persona de la alta sociedad llegaba a la ciudad, una persona del extranjero, lo recuerdo bien. La gente comentaba que era un hombre que habia heredado una gran fortuna de sus padres, por lo que no habia preocupacion alguna en su mente. Se dedicaba a la música y la naturaleza, lo cual resultaba encantador para la gente de la época. Yo habia escuchado de el, pero no me habia interesado mas de lo necesario. Claro que eso cambio esa noche.
-Lo recuerdo bien, fuimos invitados a una fiesta de máscaras en la gran mansión de lord Byron. El era un aristócrata, amigo de mi padre lord William. Era una de esas típicas fiestas de la clase alta, gente interesada únicamente en las artes y la literatura, ya que no hacían nada mas. Yo era la hija única de una adinerada familia, por lo que era consentida por mis padres. Mucha gente de igual estatus estaría ahí, y lo que llamaba su atención principalmente, era la presentación en sociedad, de nuestro nuevo miembro. Yo ni siquiera conocía su nombre, solo sabia de el, lo que decían los demás. El sol se ocultaba y nosotros nos encontrábamos en la entrada a la gran mansión de lord Byron, nos acercábamos a las puertas. Bellas flores adornaban la entrada, flores que brillaban con la luz de la luna que brillaba en lo alto. Despedían un destello mágico, de sus pálidos pétalos.
Las puertas estaban abiertas, los sirvientes esperaban impacientes satisfacer a los invitados. Y dos figuras esbeltas y de gran perfeccion, recibían a los invitados. Reconocí en ellos a lord Byron y lady Katarzina, dos de los mas distinguidos miembros de nuestra sociedad, aunque ambos traian antifaces negros. Ambos poseian una gran belleza que era prácticamente pura perfección. Lord Byron tenia el cabello castaño oscuro, tez blanca y ojos color miel, vestia un traje de color gris oscuro. Lady Katarzina tenia la piel igualmente palida. El cabello negro como la noche contrastaba con su pálida piel, su cabello le llegaba hasta los hombros, en un corte elegante y sofisticado. Ella vestía un hermoso vestido rojo, de tal intensidad. Lucia realmente hermosa. La pareja parecía un tributo a la perfección. Ambos eran doctores, muy amables por lo demás. Trataban con mucha gentileza a todo el mundo, y todos los admiraban por eso y por su gran belleza.
-Es gusto poder recibirlos-dijo lord Byron, con gran amabilidad.
-El gusto es nuestro-dijo mi padre lord William, un hombre de mundo, que había visto las altas y caídas de nuestra sociedad, y conocido a todos los mas distinguidos miembros de ella; era muy respetado por toda la sociedad.
-Que bueno que hayan podido venir, espero que se diviertan-dijo lady Katarzina.
-Gracias-dijo mi madre con un tono amable, ella era una amable mujer, una esposa devota y una madre ejemplar, fue en sus mejores tiempos, una de las mujeres mas hermosas que halla visto el hombre.
Seguido del recibimiento de lord Byron y lady Katarzina, nos dirigimos al salon. El cual era de proporciones increibles, era enorme, se encontraba llena de gente, todos con antifaces y máscaras. Todo estaba elegantemente decorado, tanto el salón como los mismos invitados La música que se escuchaba en el aire, era la típica música que se escuchaba en las cortes.
Habían también algunos circenses, algunos en columpios en el alto techo del salón, el cual estaba increíblemente alto, como unos diez o doce metros de altura. Se columpiaban en el aire, con tal gracia que parecían volar en lo alto, como aves en el cielo estrellado de la noche. También habían algunos hombres que escupian fuego con verdadera maestria, parecian verdaderos dragones, habia algunas bailarinas tambien que llenaban el lugar con ambiente misterioso. Todos usaban máscaras al igual que los invitados, era un verdadero espectáculo, todo lleno de magia y misterio.
La gente bailaba elegantemente muy parecido como lo hacian en las cortes, era un gran contraste de magia, misterio y elegancia. Mis padres y yo avanzamos por el inmenso salon, hablando con gente que nunca antes habia visto, y que de todas formas aunque las hubiera visto antes, no las hubiera reconocido por las mascaras y antifaces. Entonces una mujer, que parecia muy refinada se nos acerco y saludo.
-Lord William, lady Myriam, es tan bueno que hayan podido venir-dijo la mujer en tono cortes, vestia un vestido muy elegante de color blanco y bordes azules, su cabello color miel parecia muy sedoso, y sus ojos azules le daban una apariencia muy amable, llevaba una mascara blanca que tenia una imagen de luna en la frente..
-Lady Veronica, es un gusto encontrarla, y si nosotros nos alegramos de haber podido venir- -Esta fiesta es muy cautivadora-dijo mi madre, lady Myriam.
-Ella debe ser su hija-dijo lady Veronica, escudriñandome con sus ojos color cielo.
-Si, ella es nuestra hija Heather-dijo mi madre.
-Un gusto conocerla-le dije haciendo una ligera reverencia. -Eres hermosa, tal como tu madre-dijo ella.
-Gracias-le dije con el sonrojo en mis mejillas.
-Espero que puedan conocer a Damian, acaba de llegar-dijo lady Veronica.
Asi se llamaba el hombre que acababa de integrarse a nuestra sociedad. Pronto lo conocería, minutos despues de aquella pequeña charla con lady Veronica, ya que en ese mismo instante el venia hacia nosotros. Pude ver en sus ojos el mismo color que el de lord Byron y lady Katarzina.
Tenia el cabello negro, piel pálida y una extraordinaria belleza. Vestia un traje negro, un antifaz negro y un sombrero de copa.
Sus ojos me miraban con gran curiosidad, y yo por una extraña razón no podía dejar de verlos. Sus ojos me cautivaban, me dejaba atrapada en un sueño del cual no quería despertar.
Lady Veronica se dio cuenta de quien habia llegado, sonrio y depues nos dirigio una mirada amable.
-Bueno creo que no tendran que esperar, el es Damian-dijo lady Veronica, presentandonos frente al extraño-Damian, ellos son lord William, su esposa lady Myriam y su hija Heather-
-Un gusto conocerlos-dijo Damian con una voz extrañamente amable, lo cual lo hacia mas cautivador.
-Un gusto-dijo mi padre.
-Me dijeron que a usted le gusta la música-dijo mi madre.
-Por cierto, es una mis mayores alegrias-dijo el.
-Espero que algun dia pueda tocar para nosotros-dijo mi padre.
-Quiza si la ocasion se presenta-dijo el-Pero ahora me retiro, porque me esperan-
-Un gusto haberlo conocido-dijeron mis padres al unisono.
Damian se retiro y desaparecio entre la gran multitud de personas que alli habia. Sabia que lo volveria a ver, lo sentia.
Después de un tiempo, decidí salir un momento, así que salí del salón y me dirigí al jardín. Yo conocía bien esta casa, porque los dueños eran amigos de mis padres.
Flores azules y flores blancas, eran las que habían el hermoso jardín. La luna brillaba en lo alto, y su luz le confería un extraño ambiente misterioso al lugar, pero a la vez muy hermoso.
Yo caminaba por el jardín tomando en mis manos una hermosa rosa blanca. Todavía podía escuchar la música procedente del salón, en estos tiempo, en el cual vivía, la música y las artes eran asuntos de suma importancia.
La música era una de las pocas cosas que me hacían feliz, en eso tenia algo en común con Damian. A mi me gustaba mucho cantar, y a mis padres escucharme.
Era algo sencillo, pero que a la vez me traía una gran calma. Mientras me sumergía entre mis pensamientos, pude distinguir una nueva tonada, diferente a la del salón.
La música del salón y la nueva tonada, se oían el aire. Pero esa nueva tonada llamaba toda mi atención, era como un llamado, una música realmente maravillosa, era tan dulce.
Segui la melodia traves del jardin, mis pasos eran rápidos pero seguros. La noche era oscura y solo la luz de la luna y las estrellas iluminaban el lugar.
Segui la musica, saliendo de la casa de lord Byron, la segui por las calles. Calles empedradas, recuerdos de mejores tiempos, tiempos de antaño.
La música me llevo a las afueras de la ciudad, al bosque. El silencio reinaba, parecia que los animales estaban en silencio o hubieran huido.
Las estrellas brillaban en el cielo, inmutables frente a cualquier cosa que sucediera.
Segui la melodia a traves del bosque, hasta que llegue a un hermoso lago. Sus aguas se veian tan oscuras como la noche, y la luna se reflejaba en ellas.
Habia algunos cerezos alrededor del arbol, estaban en flor, y sus petalos caian al agua, como una hermosa lluvia.
Entonces me percate de donde provenia la musica, sentado en una piedra, a orillas del lago, se hallaba Damian tocando una flauta.

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