Amborella

Me llamo Zirien, soy un elfo y tengo 16 años pero mi apariencia es como la de un niño. Mi cabello negro es por lo general algo poco común en la ciudad élfica de Amborella.

Como la mayoría de los chicos de mi edad, nací en un laboratorio y crecí en el orfanato de Amborella. Debido a que la tasa de nacimiento de los elfos es muy baja desde el principio, en compensación somos una raza muy longeva.

Pero aun así la natalidad es siempre causa de preocupación para el consejo, por lo que hace unos 20 años se implementó un proyecto de clonación e inseminación artificial en laboratorios, lo que llevó a que más del 90% de la población actual haya nacido en ellos.

El día de hoy empieza una nueva etapa de mi vida, porque a partir de hoy saldre del orfanato y me mudare al complejo de habitaciones de la secundaria de Amborella. Aunque el cambio no parece tanto puesto que los demás chicos del orfanato de mi generación también van. Pero el cambio principal yace en que estamos un paso más cerca de volvernos adultos y ciudadanos con pleno derecho.

Después de llegar a mi habitación en complejo me di cuenta de la dura realidad, tengo que compartir el cuarto con dos compañeros. Al parecer debido al número de alumnos de este año, no hay opción. Esto se debe a que por primera vez en mucho tiempo la secundaria de Amborella tendrá alumnos de intercambio.

Históricamente las ciudades élficas no hay mantenido un relaciones de intercambio cultural debido a la gran guerra. La gran guerra es como la gente le llama a un guerra que se produjo hace cien años entre diferentes especies lo que produjo que la mayoría de especies fueran llevadas hasta casi la extinción por los humanos. Por lo que desde entonces la mayoría de las ciudades élficas han permanecido en el anonimato para prevenir las cacerías de esclavos.

Sorprendentemente hace un par de meses unos mensajeros fueron enviados de las ciudad élficas de Cambobácea  y Ninfeácea. Desde entonces se han llevado a cabo relaciones diplomáticas con estas dos ciudades, y es para fomentar estas relaciones que al parecer van a enviar hijos de la nobleza a nuestra ciudad para que estudien algún tiempo. Igualmente al parecer enviaron algunos hijos de los miembros del consejo a esas ciudades.

Para suerte mía, no se si buena o mala, me ha tocado compartir habitación con los estudiantes de intercambio.

Ahora mismo estoy sentado en mi cama, según el supervisor de las habitaciones mis compañeros deberían estar llegando en unos cinco minutos.

Antes que me diera cuenta la puerta se abrió y frente a mí habian dos chicos muy parecidos pero a la vez opuestos. Uno de ellos tenía el cabello rubio, ojos verdes, piel blanquecina, era alto y de contextura media, parecía mirarme con cierta contersia. Parecía el típico hijo de un noble. El otro tenía el cabello blanco, ojos rojos y piel morena. Su altura y contextura era similar al otro, pero su forma de mirarme era inescrutable casi como si no sintiera nada.

-Bienvenido, me llamo Zirien seré su compañero de cuarto- dije mientras me levantaba y les extendió la mano.

El primero en responder fue el rubio, el cual tomó mi mano de forma enérgica nada que ver con la primera impresión.

-Me llamo Aelar Varis, un gusto conocerte-

-Soy Eldar Varis, un gusto- dijo sin acercarse.

-Como podrás notar, somos hermanos pero por ciertas circunstancias hemos vivido separados. Por mi parte yo he estado viviendo en Cambobácea y Eldar en Ninfeácea. Por eso nos ofrecimos para el intercambio-

-Ya veo, a partir de ahora estoy a su cuidado-

--Igualmente-- dijeron al unísono.

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